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El inicio de clases y las bibliotecas

 La  disciplina es la madre de la responsabilidad, y el respeto es la luz de la convivencia.

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La apertura del  año escolar  debe ser  una fiesta de    bienvenida para exaltar la  responsabilidad y la motivación  por el estudio. Es necesario que a los estudiantes se les haga sentir importantes, tanto en la familia como en el salón de clases, para de ese modo desarrollar el hábito de la alegría, que les ayude a mejorar los niveles de autoestima y la aptitud para  los procesos de aprendizaje. 

 En esta fecha, de inicio de clases, siempre  recuerdo del colegio  Instpecam  las  palabras emotivas del  rector  Víctor Meza Bornachera (1932-2016) para elevar la autoestima de profesores y estudiantes: “La educación es la aristocracia de la inteligencia. La educación es el sublime sendero de la cultura que hace al hombre un ser  humano más útil a su familia y a la sociedad. Aquí hay un grupo selecto de profesores que con sus enseñanzas alimentan el talento y la grandeza de ustedes, queridos estudiantes. ¡Adelante, sigan adelante!, temerosos de Dios y respetuosos de las leyes, guiados por la luz del conocimiento”. 

 La  disciplina es la madre de la responsabilidad, y el respeto es la luz de la convivencia. Para que estos dos principios vayan en armonía con la formación del estudiante es necesaria la participación eficiente de los padres de familia. Un niño que viva en un hogar donde prospere el respeto, la responsabilidad y el trabajo, con seguridad será un estudiante responsable y respetuoso. La familia es la cuna para la formación de los buenos ciudadanos y la escuela es el escenario para promover el desarrollo integral del conocimiento y la orientación de un proyecto ético de vida.

Las aptitudes necesarias para realizar con idoneidad determinado trabajo, se conocen con el nombre de «competencias». Explica, el psicoanalista Erich Fromm (1900-1980): “Para llegar a ser competentes, miremos la paciencia de un niño cuando empieza a caminar, se cae, vuelve a caer una y otra vez. Sin embargo, sigue ensayando, mejorando, hasta que un día camina sin caerse, ¿Qué no podría lograr un adulto, si tuviera la paciencia de un niño y su concentración  en los fines que son importantes para él?  Lograría el más alto nivel de las competencias y su ayuda sería excelente para la humanidad”.  Los colegios  deben recuperar la  esencia de las bibliotecas: espacios  físicos reconfortados, excelente dotación de muebles y libros,   y  un bibliotecario calificado que cumpla sus funciones. Y  además, docentes que implementen estrategias innovadoras  de lectura. La mejor forma de promover la lectura no es obligar, sino seducir a lectores. Una de las maneras de seducción es el acercamiento afectivo  a los libros.  Para el  poeta y docente Ralph Waldo Emerson (1803-1882), una biblioteca es un gabinete mágico.  Los libros no son objetos inertes, sino seres vivos (espíritus) que contienen la sabiduría de sus creadores, y esperan ser liberados por el lector.  Acorde con el  poeta, esta frase  que se le atribuye al teólogo  San Agustín de Hipona (354-430): “Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros”. 

Por José Atuesta Mindiola 

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