COLUMNA

El homenaje de Elder Dayán a El Binomio de Oro

Ha recibido algunas críticas, dicen que por qué mejor no le hizo uno a su papá. ¡Os, pues! Al papá se le hace en todas sus presentaciones: canta más de cinco canciones del Cacique.

canal de WhatsApp

Ha recibido algunas críticas, dicen que por qué mejor no le hizo uno a su papá. ¡Os, pues! Al papá se le hace en todas sus presentaciones: canta más de cinco canciones del Cacique. Otros dicen que es un oportunista, que lo está haciendo porque le van a tributar un homenaje al Binomio de Oro. Esta sí que es una señora bobada: no existe una mejor ocasión para hacerle un homenaje al Binomio que en este momento, no solo en abril; todo el año será de homenaje. Vengan, vengan, vengan más homenajes al Binomio de Oro, todos los vamos a recibir con el mismo amor. 

El último comentario que me han hecho es que Elder ha adiomedado las canciones. ¡Ay, ombe!, jajajaja, este sí que es el peor de los comentarios. Ahí está la gracia: Elder es auténtico, todos los hijos del Cacique tienen ese sello, lo llevan en la sangre; no es como los imitadores que dolorosamente se tienen que esforzar por imitar al campesino de Carrizal.

—¡Ahí viene Martincito! ¿Dónde? Allá… No, ese no es él. ¡Claro que es él! ¿No lo ves cómo se mueve igual que el papá? Eso les nace a ellos natural, son como el cañaguate en verano: entre más fuerte el verano, más amarillo oro se ponen.

Conclusión: ante esta escasez de vallenato original, bueno es un trabajo como el que acaba de lanzar Elder, en el cual muestra su histrionismo cantoril. En la Dinastía Romero cayó bien, igual que aquel que hizo Martín Elías.

Como dicen los pelaos, bacano sería que Héctor Arturo y el Coco Zuleta escogieran 14 canciones de los tres primeros LP de los hermanos Zuleta: Mis preferidas (1970), La cita (1972), Río Seco (1974), grabados hace más de 50 años. ¡Uffff! Suficiente para que las nuevas generaciones conozcan el canto rancio, huele a yaraguá y cachafa de panela, inspirados en el cerro Pintao e incontenible como el río Villanueva crecío, y una nota briosa como el colibrí perijaleño, que sabe a guineo coloradito con queso arrayao.

Imagínense ese trabajo musical dirigido en el canto por el Pulmón de Oro y en las notas por el heredero de todos los músicos de la Sierra, montaña desde Codazzi hasta Fonseca. Y dicen que los papás no pueden cambiar nada, salvo el caso de que Emiliano diga: “Hijo, ahí no hagas eso, haz esto”, y Poncho diga: “Héctor, si no haces esa caída (melisma) ahí se pierde el sabor de malanga asada con guarapo de caña”.

Esto para que la gente no diga que la Dinastía Zuleta está en silencio. ¡Os pues! Tay loco, hay Zuleta hasta para el 2100.

Por Rosendo Romero Ospino

TE PUEDE INTERESAR