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El Cesar dejó de votar como antes

Debo confesar que los resultados de las recientes elecciones legislativas en el departamento del Cesar dejaron más preguntas que respuestas.

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Debo confesar que los resultados de las recientes elecciones legislativas en el departamento del Cesar dejaron más preguntas que respuestas. Contra muchos pronósticos, las preferencias electorales y las afinidades ideológicas en esta región del país parecen haber comenzado a moverse en una dirección distinta. Las cifras así lo demuestran.

En las elecciones legislativas de 2022 para la Cámara de Representantes, de los 25 municipios del departamento, 14 votaron mayoritariamente por el Partido Conservador, nueve por el Partido de la U y solamente el municipio de San Martín respaldó mayoritariamente al Partido Alianza Verde.

Del otrora Cesar liberal, que durante décadas marcó buena parte del rumbo político de la región, hoy prácticamente solo queda el recuerdo.

Cuatro años después, el panorama parece haber cambiado de manera ostensible. Sin desconocer que el varón electoral que encabeza el conocido “Equipo Azul” logró jalonar más de 30 mil votos adicionales frente a las elecciones anteriores, lo cual demuestra que su liderazgo individual continúa fortaleciéndose, lo cierto es que el mapa político del departamento empieza a mostrar nuevas señales.

El nuevo panorama electoral del Cesar se presenta de la siguiente manera: municipios como La Jagua de Ibirico y San Alberto pasaron a tener como primera fuerza electoral al Pacto Histórico, y en otros municipios como El Paso, Codazzi, Curumaní, El Copey y nada menos que la capital del departamento, Valledupar, el segundo lugar en votación para la Cámara de Representantes también fue ocupado por el partido del actual gobierno nacional.

Frente a este nuevo escenario surgen varias preguntas que no son menores. ¿Qué han hecho los dirigentes y activistas regionales del Pacto Histórico en el Cesar para cambiar un panorama político que durante años parecía inamovible?

Pero hay una pregunta que resulta todavía más interesante. ¿Por qué un municipio tan estratégicamente importante y profundamente ligado a la economía del carbón como La Jagua de Ibirico termina respaldando al partido de gobierno, que tiene entre sus banderas la transición energética y la reducción de la dependencia del carbón térmico?

Son interrogantes que seguramente merecerán análisis más profundos.

Lo que sí parece evidente es que la llamada casa política departamental ha venido perdiendo terreno de manera significativa en los últimos años, al punto que hoy ni siquiera resulta claro si lograrán mantener su representación en el Senado de la República. Algunos analistas sostienen que entregar la Gobernación a figuras que no necesariamente se caracterizan por su experiencia política pudo haber sido uno de los errores que hoy pasan factura.

También es cierto que, sin grandes liderazgos regionales visibles, sin compra de votos y sin los tradicionales ofrecimientos burocráticos, el gobierno nacional ha logrado abrirse espacio en un territorio que durante décadas fue dominado por estructuras políticas muy sólidas. Eso, sin duda, explica por qué muchas personas hoy tienen los ojos puestos en la posibilidad de un cambio político real y no simplemente retórico.

Presagio que en las elecciones presidenciales que se avecinan este departamento podría inclinarse mayoritariamente hacia opciones de centro-izquierda, lo cual terminaría modificando de manera importante el escenario político de cara a las próximas elecciones de autoridades locales. No sería extraño entonces ver a varios aspirantes a alcaldías buscando cercanía o alianzas con el Pacto Histórico.

Son muchas las personas que en las elecciones legislativas se vistieron de azul, de rojo, de verde o de amarillo, pero que hoy parecen tener su corazón político y su intención de voto mirando hacia la otra orilla.

Colofón: al parecer, el debilitamiento político de algunos sectores tradicionales en el Cesar ha sido tan evidente que incluso espacios que durante años se consideraban verdaderos fortines, como la rectoría de la Universidad Popular del Cesar, cambiaron de rumbo en cuestión de semanas. Muchos aún intentan entender cómo ocurrió.

Por: Jorge Naín Ruiz Ditta

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