Por José Gregorio Guerrero
Estaba la época del contrabando en su apogeo, el negocio del mundo era tener un camión para atiborrarlo de mercancía procedente de Venezuela o de algunas islas cercanas como Aruba o Curazao y meterlo hasta Valledupar. El epicentro era Maicao.
Esa mañana precisamente en esa población se encontró José Bernier con “Guarapo” Baute. Jose, que entraría a Valledupar con el camión atestado de telas de todos los tipos, convidó a Guarapo para traerlo como acompañante, y de paso se economizara el valor del pasaje.




