COLUMNA

Disfruta

Es necesario sanar lo vivido, perdonar a los personajes que nos acompañaron en dichas historias, y comenzar a vivir un nuevo capítulo en nuestras vidas

canal de WhatsApp

No es lo mismo que los padres despierten a sus hijos para ir al colegio con un golpe en la puerta, a que lo hagan con un beso y unos buenos días; un golpe y nada más, un golpe que no espera respuesta y sin palabras que lo acompañen. No es lo mismo sentarse a la mesa y desayunar con la familia, que estar solo y partir para el colegio sin haber desayunado. Cuando llega la hora de ir al colegio, no es lo mismo que los padres le deseen un bonito día a sus hijos y se despidan de ellos, a sentir la casa vacía y no encontrar de quien despedirse, ni siquiera a la persona que dio el golpe en la puerta.

Cuando los niños llegan del colegio, no es lo mismo que sus padres les pregunten cómo les fue y se involucren en su ámbito escolar, a no compartir con ellos nunca. Cuando llega la noche, no es lo mismo compartir un rato en familia antes de ir a la cama, a no tener con quien conversar, con quien compartir una cena, o a quien decirle hasta mañana.

Los padres amorosos, presentes y conscientes, tuvieron la oportunidad de vivir una infancia sana, o, de sanar sus heridas y reinventarse. Los padres pasivo agresivos, ausentes e inconscientes, no han tenido la oportunidad de sanar sus heridas, y siguen viviendo cada uno de sus días desde el dolor, sin poder disfrutar de todo lo que tienen y de las personas maravillosas que los rodean.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR