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Descubre el otro lado de la moneda

Padres, colegios, universidades, empresas y hasta la sociedad en general definen a las personas como buenas o malas, como eficientes o ineptas, aptas o no aptas, compatibles o incompatibles.

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Padres, colegios, universidades, empresas y hasta la sociedad en general definen a las personas como buenas o malas, como eficientes o ineptas, aptas o no aptas, compatibles o incompatibles, desconociendo que cada persona es perfecta, que cada ser humano tiene un poder; pero la ignorancia nos llena de miedo y, en lugar de descubrir nuevos mundos, preferimos rechazar lo desconocido y llenarnos de prejuicios.

Existen personas de pensamiento concreto, muy productivas y rápidas, ya que se adhieren con facilidad a la norma, pero a la hora de tomar decisiones, ganan la batalla las personas de pensamiento abstracto, que, aunque no tienen una rápida ejecución en la tarea, aprenden al instante, diseñan estrategias y resuelven problemas complejos. Mientras uno trabaja, el otro analiza; ambos tienen un poder, pero deben aprenderlo a valorar y usar.

Unas personas son prudentes y otras impulsivas; las prudentes suelen ser muy responsables y tomarse muy en serio su trabajo; en cambio, las impulsivas se aventuran a actuar, generan muchas ideas y tienen gran sentido del humor. A largo plazo, las prudentes suelen quedarse, toda vez que las personas impulsivas se desenfocan con facilidad y no logran mantener una rutina. Unas deslumbran a la entrada, pero otras brillan con el tiempo.

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