Ahora que las campañas electorales no permiten hablar de cosa distinta, solo de candidatos, reuniones, entrevistas, conversatorios, grupos, equipos, aliados, líderes, combos y demás denominaciones para los mismos fines, nadie habla de política. ¡Ni de políticas! De políticos sí, y bastante.
Pero de esa ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los Estados, o esa actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país, en su definición clásica, nadie dice nada.
Sin embargo, en cada esquina, rincón, plaza, tienda, estanco y camino, todos están hablando de política. O para ser más claros de politiquería, que es como la conocemos por tanto desprestigio de nuestros actores políticos, con pocas excepciones del caso.




