Cada persona tiene su historia, y la mía la narro en este libro, el primero que escribo y, por mi avanzada edad, supongo que también será el último. Porque, con la publicación de mi libro, cumplo la tercera de las tres recomendaciones que, según una frase atribuida a José Martí, político y escritor cubano, toda persona debería realizar en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
El libro contiene dos secciones. En la primera relato mi biografía. Su comienzo se apoya en lo que me contaron mi madre, Fernanda Churio, mi padre, Justiniano Romero, y otros familiares sobre el azaroso episodio que provocó mi nacimiento prematuro, y sobre la audacia de mi padre para que yo sobreviviera. Lo demás son mis propias memorias, desde cuando comencé a tener uso de razón hasta mi retiro del ejercicio de la profesión médica.
Considero importante advertir que lo referido en la primera parte de mi libro es solo lo que recuerdo con mucha certeza y lo relato con transparencia, así como mi consagración a todas las personas enfermas a quienes les presté atención médica, sin discriminación, tal como lo ordena la Constitución Política de Colombia en su título II.





