COLUMNA

Comunismo y progresismo: ¿cuál es la diferencia?

¿Ahora bien, preguntémonos si nuestra Colombia es comunista? El artículo 1.° de nuestra Carta Política, señala que Colombia es un Estado democrático, vale decir, no comunista.

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Son tantas las imprecisiones, estigmatizaciones y especulaciones que existen alrededor de este tema, que decidimos abordarlo para hacer un poco de pedagogía y poner, como se dice coloquialmente, los puntos sobre las íes. El comunismo se define como la doctrina que propugna por una organización social en que los bienes son propiedad común, defiende la abolición de la propiedad privada, una sociedad sin clases sociales y sin propiedad privada sobre los medios de producción. La China de Mao Tse-tung, Cuba y la Unión Soviética son ejemplos de países comunistas. Por su parte, el progresismo, es una corriente política y social de centro-izquierda que promueve reformas enfocadas en la igualdad, la justicia social, los derechos civiles y el bienestar ciudadano. Propugna por la intervención del Estado para corregir desigualdades, defiende la libertad religiosa, el feminismo y la diversidad. Ejemplo de países progresistas: Noruega, Suiza y Dinamarca, entre otros.


¿Ahora bien, preguntémonos si nuestra Colombia es comunista? El artículo 1.° de nuestra Carta Política, señala que Colombia es un Estado democrático, vale decir, no comunista. Pero, además, nuestra Carta Política en su artículo 58 defiende la propiedad privada, señalando que esta debe cumplir una función social y ecológica. Entonces, ¿democracia y progresismo son excluyentes? De ninguna manera, pues, ciertamente, la búsqueda de las reformas sociales se hace por vías democráticas, es decir, por medio de proyectos de leyes que se someten a la aprobación del Congreso de la República y/o a través de una Asamblea Nacional Constituyente, que también es una vía democrática prevista en el artículo 376 de nuestra Carta Política. Así nació nuestra Constitución Política de 1991.


Queda claro pues que luchar por la igualdad, la justicia social, la inclusión, no es comunismo ni se contrapone al sistema democrático, como lo sostienen algunos sectores de opinión, y que es perfectamente válido proponer reformas sociales que propendan por hacer efectivo el derecho a la educación, a la salud, a una vejez digna, a la igualdad de oportunidades, a un medio ambiente sano, etc.
¿Quién dijo que, para hacer las reformas sociales que el país requiere, hay que cambiar el sistema democrático actual? Eso es un sofisma.


La frase de cierre: “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio”. Autor: Octavio Paz (1914-1998) Premio Nobel de literatura 1990.

darioarregoces2308@hotmail.com

Por: Darío Arregocés Baute.

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