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Celebramos un aniversario más del departamento (Segunda parte)

Por: Giomar Lucía Guerra Bonilla En la creación del departamento, además del reconocido y decisivo  papel de las gestiones políticas y de prestantes ciudadanos integrados en comités de apoyo, no podemos pasar desapercibida la influencia de los artistas y el aporte entusiasta de varios compositores e intérpretes del folclor musical vallenato, que con su entusiasmo, […]

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Por: Giomar Lucía Guerra Bonilla

En la creación del departamento, además del reconocido y decisivo  papel de las gestiones políticas y de prestantes ciudadanos integrados en comités de apoyo, no podemos pasar desapercibida la influencia de los artistas y el aporte entusiasta de varios compositores e intérpretes del folclor musical vallenato, que con su entusiasmo, ambiente festivo, alegre y pacifico, calaron en los congresistas y en la opinión pública de manera favorable, mostrando el lado amable de nuestra región.
Para lograr este propósito, fue notable y definitiva en el ámbito cultural, la música vallenata, con la notable presencia del maestro Rafael Escalona, los acordeones y cantos de Gustavo Gutiérrez,  Leandro Díaz, Nicolás “colacho” Mendoza, Alejo Durán Díaz, los Hermanos Zuleta, Pedro Garcia y los Hermanos López, entre otros. Variadas anécdotas se tejieron alrededor de la influencia de las  manifestaciones culturales en este decisivo momento.

No fue casualidad que su primer Gobernador fuera Alfonso López Michelsen, quien además de haber luchado por esta causa tenía  vínculos familiares con esta tierra. Nieto de doña María del Rosario Pumarejo de López, de quien expresaba que su abuela “era vallenata de pura cepa.” Hija de Sinforoso Pumarejo llamado “Polocho” por sus amigos de tertulias y parrandas, uno de los personajes más queridos y populares de la región “cantador de coplas en sus haciendas del  Valle de  Upar, quien pasaba muchas noches en claro acompañado de la murgas de los vaqueros, que comenzaban a interpretar con cadencias propias la música que llegaba por la Guajira.” (Latorre Cabal, Hugo). Esto no le impidió el desempeño de importantes posiciones como gobernador de la provincia en el gobierno de Mallarino, prefecto de territorio nacional de la Sierra Nevada, Motilones y Atánquez. Murió a los 32 años de edad.

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