La energía es estratégica para el desarrollo y la competitividad de los países. Actualmente los países del mundo enfrentan presiones simultáneas en los tres pilares de la transición energética: desarrollo y crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y seguridad energética y acceso asequible.
La recuperación de la pandemia covid19, aceleró la demanda de bienes y servicios excediendo la capacidad de la oferta, generando choques fuertes en los mercados y un incremento agresivo en la producción de energía, lo que derivó en una súbita elevación de los precios del petróleo y el gas natural.
Los abruptos del mercado fueron exacerbados por el conflicto entre Ucrania y Rusia, poniendo al mundo en condiciones similares a la acaecida en 1970, con el agravante de las presiones inflacionarias, las amenazas de recesión y la ralentización de la transición energética, debido a la necesidad de los países occidentales de volver a recurrir al petróleo, al gas natural e incluso al carbón.




