COLUMNA

2026

Estamos listos para asumir el reto y la invitación de esta columna es a eso: a unirnos, a compartir este ideal de carácter nacional.

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Cada año que termina merece agradecimientos. Por más difícil que pueda haber sido, lleno de retos, de riesgos afrontados, quedan aprendizajes que nos hacen más fuertes, que nos hacen más robustos y que nos hacen mejores personas. Año tras año, uno va sintiendo cómo el cuerpo se desgasta, se cansa, cómo la forma de ver la vida también evoluciona, cómo aspectos que antes no eran importantes cobran relevancia y viceversa. 

También cómo el contexto del país influye cada vez más en la emocionalidad de las personas. El 2025 que acaba de terminar dejó un desgaste grande, fue un año complejo, triste para Colombia, de atraso, de violencia, de corrupción; la “potencia mundial de la vida” quedó en simple retórica, aumentaron las masacres, el secuestro, las tomas de municipios, las pescas milagrosas, los sembrados de coca, a los colombianos nos matan en la calle por robarnos el celular; los feminicidios se han disparado, el hampa gobierna a través de decretos. 

¿Buenas noticias para todos? Una: fue el último año completo de Petro en la Casa de Nariño. En 7 meses diremos: chao y nunca vuelva por aquí que no queremos verlo, váyase a vivir a Cuba, a Venezuela, vaya a vivir “sabroso” en esos lugares, lejitos de nosotros y de la débil institucionalidad colombiana que deja como herencia.

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