Las máquinas de coser ya no se sienten como antes puesto que el pedal que las impulsa ha ‘bajado la guardia’ ante la crisis económica que arrastra el coronavirus. Los grandes afectados son las modistas, diseñadores y todo el personal que trabaja en el área de la confección.
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Este es el caso de Carmen Martínez Acuña, una modista que alterna su profesión de asesora en ventas con la confección de atuendos femeninos. Ella ha notado la disminución de sus ganancias en cerca de un 40 al 50 % en el mes de mayo, donde normalmente las madres e hijas encargan prendas por borbotones.










