9 enero, 2020

La tuqueca: mitos de esta calumniada especie en el Cesar

Que son venenosas, que transmiten enfermedades e incluso que se enamoran, entre otras, son las creencias con respecto a estas lagartijas inofensivas que en realidad son los vecinos domésticos ideales para la limpieza, mantenimiento del hogar y evitar afectaciones en la salud producto de parásitos e insectos.

Las tuquecas utilizan su lengua como órganos sensorial al recoger partículas del aire para introducirlas en su boca y de esta forma oler con su lengua.

FOTO/CORTESÍA.

Me desperté sobresaltada y sudorosa por una risa escalofriante que invadió mi cuarto llenándome de terror y confusión con respecto al culpable que interrumpía mi sueño. Mire el reloj en la mesa de noche y la aguja marcaba las 11:00 p.m., contrariada por la hora me levanté en la búsqueda del cantautor de tan irritable sonido.

La vi antes que ella a mí, la muy bellaca tuqueca de ojos saltones me sostuvo la mirada amenazándome para que no diera un paso más. Agarré la escoba que tenía junto a la cama armada de valor como me había dicho mi abuela que hiciera si una vez me llegaba a encontrar con ella.

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Tome aire y caminé lentamente hacia el cuadro de frutas en el que en medio de la oscuridad se ocultaba. Sus ojos brillantes y un rápido movimiento de sus patas me alertó de su huida y aceleré el paso.

Fui a su encuentro con la escoba en mi mano derecha como arma pero la arpía había sido más veloz y corrió al otro extremo del cuarto para desaparecer por la ventana.

Las tuquecas hacen parte de la única familia de reptiles que hasta la fecha ha demostrado tener la capacidad de comunicarse con otros de su misma especie por medio de la vocalización al emitir sonidos.

Al día siguiente volvió asomar su rostro pegajoso en la pared de mi habitación observándome disimuladamente, tenía razón mi mamá, está enamorada de mi la horrible tuqueca.

Corrí a la puerta de mi cuarto con miedo de que me cayera encima y me dejara una marca en la piel como me dijo mi tía que le había pasado a mi prima, o que me inyectará su letal veneno con su mordida cuando estuviera dormida. A donde sea que vaya me perseguirá porque según mis amigas una vez que se enamoran lo siguen a uno hasta el día en que se mueren.

Este relato que usted acaba de leer es una de las tantas historias que los vallenatos han transmitido por medio de la oralidad sobre el peligro que corre la población al estar en contacto con las tuquecas.

Este reptil de acuerdo con el ambientalista Tomás Dario Gutiérrez Hinojosa, brinda numerosos beneficios para el mantenimiento de la limpieza de los hogares cesarenses y la salud de los ciudadanos debido a que el geco, comúnmente llamado por la población como ‘tuqueca’ se alimenta de moscas, arañas, insectos, chinches, cucarachas y cualquier tipo de invertebrado que este a su alcance.

Gracias a que la tuqueca tiene esta dieta las casas donde habitan se mantienen limpias de ‘bichos’ que pueden producir afectaciones en la salud como en el caso del chinche, que puede causar la propagación de la lepra, fiebre Q, leishmaniosis cutánea, brucelosis, entre otras.

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La tuqueca es la lagartija más calumniada por los cesarenses quienes alegan que sus patas al entrar en contacto con la piel queman y dejan marcas, se enamoran de una persona y duermen en su almohada por su olor, son venenosas, entre otras creencias sobre la supuesta peligrosidad de esta especie.

Elizabeth Chirinos, comenta que las tuquecas no son beneficiosas para el hogar porque sus extremidades dejan marcas en la piel de las personas, son dañinas y las personas las ahuyentan de sus casas.

¿De dónde provienen?

El geco (tuqueca) pertenece a una familia de reptiles escamosos de nombre Gekkonidae, que está conformada por 961 especies aproximadamente de distintos tamaños que varían de acuerdo a sus características. Estas especies se encuentran en climas templados y tropicales de todo el mundo, en Colombia específicamente en la región Caribe.

Gutiérrez Hinojosa comenta que los gecos caseros que habitan en Valledupar viven en dentro de los armarios, sobre las paredes, en los techos, bodegas y demás lugares donde pueden cazar insectos. Se han convertido en inquilinos habituales de la mayoría de los espacios urbanos donde estas pequeñas lagartijas conviven y proliferan dentro del entorno humano y sus edificaciones.

Un aspecto que genera terror

Esta especie que es inofensiva de acuerdo con el entrevistado sufre ataques por parte de la población debido a que su aspecto físico no es ‘agradable’ a la vista. Las tuquecas tienen la cabeza y los ojos de prominente tamaño debido a que cuentan con una pupila elíptica vertical que les permite observar con mayor amplitud el espacio.

Según Tomas Gutiérrez, no parpadean debido que no tienen parpados; para hidratar su visión y limpiarla utilizan su lengua. Pueden regenerar su cola en caso de que resulte lesionada y emiten sonidos para comunicarse entre ellas de carácter territorial y para el ritual de apareamiento.

Existen gecos que tienen desde un centímetro de tamaño hasta medio metro. De esta forma demuestran la variabilidad de características genéticas de esta especie.

Las habilidades de este insectívoro provoca temor en los vallenatos quienes aseguran que su presencia en las casas no es buena por su ‘toxicidad’ y su particular apariencia. Según el vallenato Oscar Zapata, su hija y nieta le tienen pavor a las tuquecas porque creen que sus patas queman la piel y su apariencia viscosa y ojos saltones les provoca miedo.

Las impresiones sobre estos reptiles son infundadas por historias y mitos arraigados desde hace décadas en la cultura vallenata. Fueron transmitidas por medio de la oralidad de generación en generación y hasta la fecha tienen credibilidad a pesar de que no están comprobadas por una teoría científica de acuerdo con el ciudadano Iván Vargas. Asegura que las creencias culturales a veces pesan más que la racionalidad y en este caso el temor a las tuquecas es algo que continuará en muchas personas de la ciudad.

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Beneficios

La tuqueca con una temperatura promedio entre 27c° y 30c° y una humedad entre el 60 % y el 70 %, es un animal altamente beneficioso para los hogares cesarenses de acuerdo con el ambientalista Tomás Gutiérrez, quien comenta que al alimentarse de mariposas, grillos, cucarachas, arañas, chinches, mosquitos, moscas y cualquier tipo de invertebrado es el filtro insectívoro de un hogar.

Según el experto mantiene un equilibrio poblacional en estas especies para que de esta forma el número de insectos no se prolifere a un ritmo acelerado en la ciudad.

Este inofensivo animal que no es venenoso, no quema con sus extremidades la piel de las personas ni tampoco se enamora según Gutiérrez, previene enfermedades que pueden causar la muerte producidas por invertebrados que habitan en los hogares de los valduparenses. La tuqueca también se alimenta del insecto comúnmente conocido como pito, causante de la enfermedad de chagas.

El pito se alimenta exclusivamente de sangre y se esconde entre las grietas de las paredes, detrás de los cuadros, debajo de las camas, en la basura y en los desperdicios orgánicos para producir la enfermedad crónica chagas, la cual se origina cuando después de la picadura del insecto este defeca sobre ella.

En ese momento deja un parásito llamado Trypanosoma Cruzi que entra a la sangre cuando el hombre abre la herida de la picadura al rascarse.

Dicho parasito viaja por el torrente sanguíneo hasta anidarse en el corazón para luego dañar las células hasta producir un infarto o un daño irreversible que puede ocasionar la muerte de la persona.

Las tuquecas utilizan su lengua como órganos sensorial al recoger partículas del aire para introducirlas en su boca y de esta forma oler con su lengua. FOTO/CORTESÍA.

Juan Carlos Daza, intendente de la Policía Nacional, comenta que la tuqueca es un animal muy necesario para la casa porque se come los bichos que realmente causan daños en la salud de la población y son peligrosos para los niños. También comenta que su labor como ‘limpiadora’ al comerse la telaraña y demás insectos no lo hacen otros animales domésticos y por ello es importante.

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Tanto para la limpieza del hogar como para evitar enfermedades graves por medio de su dieta alimenticia, la tuqueca es el ‘vecino’ de los cesarenses que por el desconocimiento de sus funciones en el orden natural y los beneficios que brindan en la zona urbana es despreciado y calumniado por su apariencia, su supuesta toxicidad, y su canto particular.

A pesar de que están comprobadas las cualidades provechosas que posee este animal, las creencias sobre su peligrosidad continúan convirtiéndolo en el villano de las paredes, cuando en realidad según algunos de los entrevistados es el ‘vigilante perpetuo’ en los hogares cesarenses.

POR: NAMIEH BAUTE BARRIOS / EL PILÓN
namiehdayana@gmail.com