Por: Jorge Nain Ruíz
Cuando usted ingresa al estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá, pagando su boleta, poco le interesa quién construyó el escenario, ni de quién es propiedad; lo que si le importa es que las instalaciones se encuentren en buen estado y que el espectáculo por el que pagó realmente valga la pena. Lo mismo ocurre con el Parque La Leyenda de Valledupar; propios y extraños reconocen que es el escenario de actividad cultural y folclórica más importantes del país y uno de los mejores de Latinoamérica. Hoy son muchos los colombianos que pueden afirmar que allí han pasado momentos inolvidables y que su infraestructura no tiene nada que envidiarle a los mejores escenarios del mundo hechos para esos menesteres.
Es de conocimiento público la encarnizada e interminable guerra entre el Abogado, Evelio Daza Daza, y la familia Molina Araujo, de la cual me he mantenido y me mantendré al margen, porque pienso que no le hace bien a ninguna de las contrapartes y porque creo que la inquina, el odio y el rencor hacen mucho mal tanto en la víctima como en el victimario y, de ñapa, a la sociedad.











