Alrededor de 30.000 personas podrían verse afectadas por el desalojo programado en los asentamientos Brisa de la Popa, Guasimales, Altos de Pimienta y Bello Horizonte 2, en Valledupar, una cifra que convierte este procedimiento en uno de los operativos de recuperación de predios más grandes que afrontará la ciudad en los últimos años.
Los habitantes de estos sectores pertenecen, en su mayoría, a comunidades en condición de alta vulnerabilidad. Entre ellos hay familias que viven en pobreza extrema, víctimas del desplazamiento forzado por el conflicto armado que llegaron a Valledupar desde diferentes regiones del país, así como un elevado número de madres cabeza de hogar que dependen exclusivamente de sus ingresos para sacar adelante a sus hijos.










