El río Guatapurí es el mayor atractivo turístico de la capital del Cesar, patrimonio de los vallenatos y de todos los visitantes. El encanto por excelencia de la ciudad es la magia musical de los acordeones y más aún al lado de las aguas heladas del afluente. Sin embargo, su belleza se ha visto afectada por el uso inadecuado por parte de algunos ciudadanos.
La violación al espacio público, la contaminación auditiva, el consumo de alucinógenos, incluso actos sexuales a plena luz del día son algunos de los problemas que preocupan a ciudadanos, visitantes, autoridades locales y a los mismos comerciantes estacionarios que durante más de 30 años han estado en el balneario Hurtado.
El año pasado, la Alcaldía de Valledupar desarrolló operativos de demolición de las terraplenes y retiro de carpas, pero nuevamente los vendedores de comidas y cervezas, han reconstruido sin que las autoridades municipales o ambientales hagan algo frente al tema.











