La imagen más común asociada a los accidentes de tránsito es la escena de una colisión, de un vehículo destrozado o volcado con los cristales rotos, y de una vía manchada con sangre de ciudadanos que, en un intento de viajar, perdieron la vida. Pero, otra imagen más dramática todavía, es aquella que involucra a un árbol donde la víctima ya no es solo el ser humano sino también la misma naturaleza.
Este último panorama predomina en las carreteras del departamento del Cesar. Las historias más recientes circularon por cuenta de Javier Yamith Muñoz Amaris, 22 años, y Teresa de Jesús Lázaro Gómez, de 80 años, quienes murieron luego de que el vehículo en que se movilizaban chocara contra un árbol a la altura de los municipios de Codazzi y Curumaní, respectivamente.
Los hechos no solo engrosan las estadísticas a nivel nacional, sino que también ponen sobre el tapete el debate sobre el papel de los árboles en las carreteras nacionales, su relación con la letalidad en un siniestro vial y el impacto ambiental que pueden ocasionar cuando están en la mira de un proyecto vial.











