Desde hace dos años y medio, los habitantes del barrio Don Alberto crearon su propio frente de seguridad; entre todos se unieron y a través de la Junta de Acción Comunal contrataron una empresa de vigilancia, la cual presta el servicio con un vigilante permanente en cada entrada del sector y por las noches realizan rondas por las distintas calles en una motocicleta.
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La actual preocupación es porque desde hace varios meses los actos vandálicos se han incrementado, principalmente en la zona donde se encuentra ubicada la iglesia católica Nuestra Señora de Fátima, ya que en sus alrededores hay lotes enmontados donde se esconden delincuentes y al ver pasar a las personas les quitan sus pertenencias, sean bolsos, celulares, dinero e incluso motocicletas.











