HISTORIAS

Remembranzas macondianas de un inspector central de Policía

En Chimichagua, Cesar, ofició como Inspector Central de Policía un ciudadano del común que casi nada sabía de leyes, decretos y resoluciones, pero era práctico para resolver cada caso que le llegaba muy a menudo a su modesta oficina.

Añadir como fuente preferida en Google
Remembranzas macondianas de un inspector central de Policía

Remembranzas macondianas de un inspector central de Policía

Por: Juan

@el_pilon

canal de WhatsApp

En Chimichagua, Cesar, ofició como Inspector Central de Policía un ciudadano del común que casi nada sabía de leyes, decretos y resoluciones, pero era práctico para resolver cada caso que le llegaba muy a menudo a su modesta oficina. Así lo hizo durante un largo periodo del año 1985, donde al final salió bien librado y sin ser enjuiciado por motivo alguno.

Tuvo un caso cuando llegó una madre de familia con sus dos hijos a denunciar a su compañero, un pescador del corregimiento de Sempegua, quien la había maltratado y causado heridas. Lo primero que hizo el funcionario fue ir al pueblo con la Policía para detenerlo.

A los ocho días de estar preso, la querellante llevó un documento al inspector pidiendo su libertad, porque estaban aguantando hambre y era él quien llevaba el sustento a la casa. El inspector visitó al preso en la cárcel haciéndolo arrodillar, pedir perdón a su mujer y a sus hijos, exigiéndole que desde ese día observara buena conducta. El detenido arrepentido, aceptó. Nunca más llegó una queja en contra del pescador.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR