Un sentimiento de alegría y gratitud se respira en las empedradas calles de las invasiones Altos de Pimienta, Brisas de La Popa, Los Guasimales y Bello Horizonte 2 a raíz de que este miércoles 30 de octubre no se llevó a cabo el desalojo de estos cuatro asentamientos humanos ubicados en el predio Sabana 1 en Valledupar.
Las rudimentarias casas de madera, algunas de concreto con teja y zinc, amanecieron con la bandera de Colombia izada en ventanas, puertas, patios y hasta en los postes artesanales de estos asentamientos como un “símbolo de unión y esperanza” ante la posibilidad de que algún día el predio donde han vivido por más de 12 años sea legalizado.
Entre risas y palabras de agradecimiento, Consuelo Blanco, líder de la invasión Brisas de La Popa, manifestó que las 11.482 personas que residen en este asentamiento, según un censo de la Alcaldía de Valledupar, desde el mes de julio estuvieron viviendo en “agonía” por la notificación de desalojo, sin embargo, este 30 de octubre volvieron a “respirar” después de orar y pedirle a Dios que les permitiera conservar sus hogares.






