“Revuelvo el agua y le echo los $200 de cilantro que compré en la tienda y un diente de ajo para darle más sabor. Con este caldito almorzaremos hoy y dejaré un poquito para la cena. Juan me abraza por detrás con sus pequeños bracitos y empieza a balbucear que tiene hambre. Volteo a verlo y le digo que se calme, que pronto estará lista la sopa. -No quiero mami. Siempre que tomamos sopa me duele el estómago. – lo miro con tristeza y acaricio su rostro.
–Lo sé mi amor, pero es lo que tenemos para comer. Esta vez le puse más ajo y la cocine por mucho tiempo para que no te caiga mal. – le digo para tranquilizarlo, pero es una mentira. Hoy es el día de la semana en el que nos dolerá a todos el estómago porque el agua de la sopa es la que se saca del hueco.“
Lo que usted acaba de leer es una de las situaciones que viven numerosas familias de la invasión Altos de Pimienta ubicada en el predio Sabana 1 al noroccidente de Valledupar. Estos pobladores al carecer del servicio de agua potable se ven en la obligación de tomar agua de “huecos” improvisados en los que caen las hojas de los árboles, tierra y hasta basura para poder obtener el preciado líquido.











