Carlos Cesar Silva era más conocido en Valledupar y parte del Cesar por su trabajo como académico, escritor y columnista. En las redes sociales opinaba sobre diversos temas y a veces generaba discusiones polémicas. A pesar de que se mostraba ajeno a la política electoral y a la función pública, el destino de forma inesperada le abrió una puerta y terminó trabajando en el Gobierno nacional.
Ahora funge como director de la Unidad Técnica Territorial No. 1 de la Agencia de Desarrollo Rural, entidad que está adscrita al Ministerio de Agricultura y es fundamental para la implementación de la Reforma Rural Integral. Ejerce sus labores en los departamentos del Cesar, La Guajira y el Magdalena. Su principal función es impulsar el desarrollo agropecuario, la asistencia técnica, la asociatividad y la comercialización. EL PILÓN conversó con él.
De un momento a otro, usted pasó de ser profesor universitario y columnista de opinión a trabajar con el Estado en el sector agropecuario, ¿cómo ha sido esa experiencia?
Esta experiencia me ha servido para poner, literalmente, los pies en la tierra. No solo he tenido la enorme oportunidad de trabajar por el campesinado y las comunidades étnicas de la Sierra Nevada, la Serranía del Perijá y el desierto guajiro, sino que he comprendido que el ejercicio de lo público demanda prudencia, realismo y resultados. Mientras el debate académico y político a veces requiere de la grandilocuencia para llamar la atención, la función pública exige serenidad y acción constante.











