8 enero, 2021

El 2020 agudizó la crisis financiera de Emdupar

A los problemas que ya acarreaba la principal empresa pública de Valledupar se le sumaron los resultados financieros de un 2020 paralizado por el covid-19: aumento de la cartera, bajo recaudo, poca inversión, déficit financiero y salarios atrasados. Sin duda, será necesario un milagro administrativo para salvar a Emdupar.

Solo un milagro administrativo podría salvar a la empresa de servicios públicos.

FOTO/CORTESÍA.

No hay duda que la Empresa de Servicios Públicos, Acueducto y Alcantarillado de Valledupar, Emdupar, cumple, si no la más indispensable, la función más importante de todas las entidades públicas de la capital del Cesar: es la encargada de la operación para que el agua potable llegue a los hogares vallenatos. Y sin agua no hay vida. Al menos no digna.

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Irónicamente, dicha empresa atraviesa una larga, histórica y vergonzosa crisis financiera desde hace más de 15 años. Lo crítico es que la pandemia y sus consecuencias agravaron la situación.

La conclusión nace del informe final de resultados del 2020. Sin exageración alguna, casi todas las cifras son negativas. Empezando por lo que se dejó de recaudar: en comparación al 2019, el recaudo de la entidad disminuyó $7.802 millones. Un desbalance total.

Esa millonaria cifra, que podría contarse como pérdidas, es el resultado de algunos meses en los que disminuyó hasta un 50 % el recaudo de la  facturación respecto al mismo periodo del año pasado.

Gerente de Emdupar, Rafael Maestre. FOTO/CORTESÍA.

El mes con menores ingresos fue  junio, cuatro meses después de haberse declarado la pandemia, cuando la empresa solo recibió por sus servicios $2.588 millones.  En junio de 2019 había recibido $3.776 millones, cifra que ya era baja.  Para entender un poco más la gravedad de un recaudo tan bajo, solo en diciembre la empresa gastó más de $2.090 millones en el pago de salarios a la planta laboral.

Así lo explica el gerente de Emdupar, Rafael Maestre: “En diciembre, haciendo el análisis, de $3.335 millones que recaudamos pagamos por nómina $2.092 millones. El costo más grande se va en nómina, representa casi el 62 % del total. Por eso la Superintendencia de Servicios Públicos recomendó reestructurar la planta laboral, pero no podemos despedir personas así de la nada. Nosotros lo que hemos hecho es ir progresivamente. A algunas personas que ya cumplieron su labor no se le ha renovado el contrato, y se está incentivando a que las personas que ya cumplieron los requisitos puedan pensionarse”.

Desde hace varios años la Superintendencia de Servicios Públicos ha recomendado reducir la planta laboral, que al comenzar el 2020 era de 275 trabajadores. La  entidad de control recomienda disminuirla hasta un poco más de 170. 

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El tema del peso financiero de la planta laboral no es nuevo, incluso, según explicaron desde la entidad, un indicador que mide cuántas personas necesita una empresa para atender 1.000 usuarios, marca que mientras empresas similares de otras partes del país cuentan con 1.5 personas por cada 1.000 usuarios, Emdupar tiene 2.5. Un estudio similar determinó que Emdupar tiene un factor salarial por encima del promedio nacional. En 2019, contando jubilados, prestadores de servicios, termino fijo e indefinido, el costo de todos los trabajadores fue de $17.458 millones.

CARTERA

Además de malas  administraciones, Emdupar está en crisis por la cultura del no pago del servicio, a tal punto que la cartera de la empresa alcanzó en el 2020 los $79.459 millones. Respecto al 2019, creció un 12,8 %, que en recursos significan $9.041 millones. Con recuperar la mitad de esos recursos y una buena administración se salvaría la principal entidad pública de Valledupar.

Si nosotros recogiéramos el 80 % de lo que facturamos, funcionáramos de manera razonable, pero con $2.000 millones de recaudo es difícil. Nosotros estamos desarrollando estrategias, como rifar premios, para que los clientes se pongan al día, porque la medida coercitiva, suspensión del servicio, no se puede aplicar”, agregó el gerente.

Y es que a través del Decreto 441 del 2020, el Gobierno nacional ordenó a las entidades de servicios públicos realizar, sin cobro de cargo alguno, la reinstalación y/o reconexión de manera inmediata del servicio público domiciliario de acueducto, además de  garantizar “de manera efectiva el acceso a agua potable”. Por lo tanto, ninguna empresa pudo usar la suspensión como medida coercitiva.

Los daños en las tuberías permiten grandes fugas de agua. FOTO/CORTESÍA.

SE FACTURA PERO NO INGRESA

En ese sentido, durante el 2020, Emdupar facturó $54.046 millones, sin embargo, solo recaudó $37.884 millones, el 69 %. ¿Qué pasó con los otros $16.162 millones que fueron facturados  pero no cobrados? Allí una de las razones del déficit financiero.  Estas cifras, en perspectiva, marcan una reducción del 12 % respecto al recaudo del 2019, entendiendo que el recaudo promedio que traía Emdupar era bajo.

Importante aclarar que de lo facturado no todo ingresa a las arcas de la entidad. En 2017 Emdupar contrató a la firma Radian Colombia por seis años con la finalidad de aumentar los recaudos y que se encargara de los servicios de corte, suspensión, reconexión, instalación de micro medidores, toma de lectura, impresión y reparto de facturas, además de otras variables. En el contrato con Radian se estableció que superado el recaudo base, a la firma privada le corresponderían 35 pesos de cada $100 que ingresaran de más. 

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Sin embargo, peor que lo que se factura y no se paga, son aquellas conexiones ilegales que se aprovechan del servicio sin registro ni facturación. Emdupar inició el 2020 con 95.524 usuarios. Para medir esos ‘usuarios invisibles’ o conexiones ilegales se hacen proyecciones y comparaciones con otras empresas prestadoras de servicios públicos.

Con Gases del Caribe, explica el gerente, la diferencia es grande, ya que la empresa de gas supera los 100.000 usuarios en Valledupar, lo cual podría significar que hay más de 5.000 instalaciones que consumen pero no pagan el servicio de agua potable.

La última medición anual en este campo se hizo en el 2019: las cifras indican que solo se facturaron 21.1 millones de metros cúbicos de agua frente a los 59.1 millones producidos en la Planta de Tratamiento de Agua Potable. Esta fórmula permite obtener el Índice de Agua No Contabilizada, que en promedio, en Valledupar es del 64.4 %.

En otras palabras: la empresa invirtió en la producción de 38 millones de metros cúbicos de agua por los que nadie pagó. Pero todo no corresponde a fraudes y conexiones ilegales. Gran parte de esos metros cúbicos sin facturar se pierden en las fugas y las averías de algunas tuberías obsoletas.

La propia entidad reconoció en su  Plan Estratégico 2020-2023 que “el porcentaje de pérdidas es muy alto con respecto a las pérdidas admisibles por la CRA y el Ministerio de Vivienda”.

EN EL PAPEL

Culpa de esos saldos en rojo, durante varios años la empresa no pudo realizar inversiones, las cuales son compromisos legales porque se incluyen dentro de los recibos. Por eso, el 22 de agosto de 2019, la Superintendencia emitió una orden para que la empresa realizara la devolución de $1.253 millones, esto correspondiente a los proyectos de inversión del servicio público domiciliario de acueducto no ejecutados.

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En ese sentido, una de las mayores deudas de la empresa es la implementación del Plan maestro de acueducto y alcantarillado. En este documento de referencia se incluye un modelo hidráulico de las redes, sin embargo, no se ha materializado porque no se han realizado las inversiones en la sectorización de la ciudad. Claramente, para una empresa que gasta más de lo que recibe, y que al 2020 tenía un saldo total de cuentas por pagar por valor de $15.152 millones, es imposible realizar una inversión de esta dimensión.

Desde la entidad han implementado campañas, como ir directamente a los hogares, para que los usuarios se pongan al día. FOTO/CORTESÍA.

Este documento fue presentado en 2014 por el exalcalde Fredys Socarrás como una carta de navegación para los próximos 30 años. No obstante, si las cosas no cambian, terminaría igual que el plan maestro previo, que tampoco logró ejecutarse a cabalidad.

Por Deivis Caro Daza/EL PILÓN.