No hay duda que la Empresa de Servicios Públicos, Acueducto y Alcantarillado de Valledupar, Emdupar, cumple, si no la más indispensable, la función más importante de todas las entidades públicas de la capital del Cesar: es la encargada de la operación para que el agua potable llegue a los hogares vallenatos. Y sin agua no hay vida. Al menos no digna.
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Irónicamente, dicha empresa atraviesa una larga, histórica y vergonzosa crisis financiera desde hace más de 15 años. Lo crítico es que la pandemia y sus consecuencias agravaron la situación.










