POR JUAN RINCÓN VANEGAS/ESPECIAL PARA EL PILÓN
El nombre de la niña Olga Patricia que debería llevar los apellidos Díaz Acosta, en aquella época fue el más promocionado en el mundo vallenato, pero por paradojas de la vida nunca nació.
Esa era la gran ilusión de Diomedes Díaz Maestre, tener una hija con su esposa Patricia Isabel Acosta Solano. En dos oportunidades que ella estuvo embarazada, salió a relucir el nombre, pero llegaron primero Rafael Santos y después Diomedes de Jesús.











