A finales de los años setenta en Valledupar crecían de la mano los cultivos de algodón, los grupos al margen de la ley y la esperanza del pueblo a través de la predicación del mensaje de Cristo por medio de la Diócesis de Valledupar, de la Iglesia Católica. El tiempo de crisis y miedo en las calles de la capital del Cesar fue el momento ideal para que la visión enérgica y la incansable fuerza del monseñor José Agustín Valbuena llegara a Valledupar.
“Su amor por la obra de la iglesia se notaba por su entrega total por el pastorado, cuando no era a caballo y en carro, él recorría la Diócesis a pie para conocer perfectamente sus ovejas y las necesidades de todo el territorio de Valledupar, para luego crear su proyecto como líder y lograr una Diócesis viva, entusiasta, dinámica, evangelizada y evangelizadora”, indicó el sacerdote José Enrique Muñoz, presbítero de la ciudad.











