Mi padre, José Cerveleón Rodríguez, le entregó a Candelaria, la partera del barrio ‘Yuca Asá’ de San Jacinto, la responsabilidad de recibirme al nacer. Fue mi madre Luisa Isabel Lora Ortega la que delegó en mi hermana Elvia Alfaro la atención que como recién nacido tenía que darme. Lo debía hacer mientras ella se recuperaba de quebrantos de salud productos del parto, pero, cuando eso sucedió continué a lado de Elvia. Con ella estuve durante veintiochos años.
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Por esa razón afirmo que tuve dos madres y dos padres. Sin embargo, ambos se fueron de mi lado a temprana edad. José Cerveleón murió cuando yo apenas tenía cinco años. El otro, el marido de Elvia, se enamoró en San Juan Nepomuceno y se marchó para allá. Ambos eran cazadores y agricultores. Un día de añoranzas arreglé una canción que mi padre José compuso, y que se llamó ‘El cazador’. La grabé el año pasado y se la dediqué a ambos.











