Las notas del sentimiento verdadero no aparecieron para el rey vallenato Jaime Rodolfo Dangond Daza a través de su acordeón, sino que fueron casi que a primera vista en su lugar de trabajo en la Contraloría General de la República, en Bogotá.
Fue allí donde hace tres años se enamoró de Neried Echeverry Prada, una hermosa tolimense que no sabía que su pretendiente era acordeonero, y no era fácil que lo supiera porque todo comenzó donde ambos trabajaban.
Ella cuenta que no le gustaba el vallenato, y “menos los acordeoneros porque eran mujeriegos”. Todo en la relación trascurría bien, pero llegó el momento de decirle la verdad. Cuando ella lo supo, no tuvo otra salida que aceptarlo, porque estaba muy enamorada de los detalles del hijo de Luciano Dangond y Palmina Daza.











