El compositor guajiro Rafael Enrique Manjarréz Mendoza sigue poniendo a girar en su pensamiento diversos episodios que ha tenido la virtud de llevarlos a canciones, acompañado infinidad de veces por aquello que llamó ausencia sentimental, donde un suspiro aparece teniendo una nota triste o alegre, de acuerdo al palpitar del corazón.
En esas fases de la vida no ha sido fácil adaptarse teniendo presente esa memorable frase: “El que nunca ha estado ausente no ha sufrío un guayabo”. O entrando más allá cuando mandó un detalle y la pretendiente se lo devolvió, sintiendo que lo dejaban andando solitario en el desierto del desamor, donde la lejanía no tenía final.
Claro, en ese intermedio se presentó la bendita duda no pudiendo descifrar el idioma de esa relación tan rara, que lo estaba poniendo en calzas prietas, sin saber el camino a tomar. En fin, aplicó aquel verso: “Por Dios, que no puedo creer que me odies, si yo sé que en tu mirada hay algo”.











