El martes 30 de abril de 1985 en el marco del 18° Festival de la Leyenda Vallenata se produjo un encuentro ocasional entre el primer Rey Vallenato Gilberto Alejandro Durán Díaz y el periodista Juan Antonio Gossaín Abdala.
Era como encontrarse el hambre con las ganas de comer. Efectivamente, estaban sentados dos hombres que, con sus elementos de trabajo, el acordeón y la máquina de escribir, contaban bellas historias. Eran dos versados en sus respectivos artes donde tenían la más absoluta versatilidad para decir que en El Paso, Cesar, y San Bernardo del Viento, Córdoba, la vida se movía con el abanico de la más bella amistad que nunca se quebrantó.
Precisamente Juan Gossaín narró que Alejo Durán era su ídolo desde niño. “Alejo Durán era el personaje que yo más admiraba en la vida. Alejo fue quien arrulló los días de nuestra infancia. A mi casa de San Bernardo del Viento llevaron una muchacha del monte llamada ‘La Mami’, pizpireta y alegre, encargada de cuidarme. Ella jamás intentó dormirme con las clásicas canciones de cuna, sino con unos vallenatos roncos, cerreros y legendarios que cantaba un hombre famoso en los confines de los pueblos costeños. Mi primer recuerdo, entre brumas y telarañas, son los compases parsimoniosos de ‘La hija de Amaranto’.











