Una tarde de brisa y recuerdos, enmarcados en el último mes del año, el sacerdote católico Sulivan Antonio Granados Cantillo, natural de Paraíso, Magdalena, accedió a contar su apego a la obra musical de Diomedes Díaz Maestre, a quien conoció desde muy jovencito, y se convirtió en fiel seguidor de sus hazañas en el mundo del folclor vallenato.
Para nadie es un secreto que, durante sus homilías, el sacerdote hace alusión a frases y dichos de ‘El Cacique de La Junta’, para llamar la atención de los fieles que atentos toman el mensaje.
“A ‘El Cacique’ lo aprecié y todavía sigo orando por Él, porque como ser humano cometió muchos errores, pero también llenó de alegría a millones de corazones que todavía escuchan y se regocijan con sus canciones”. Así es el primer concepto del hombre que rige el destino religioso de los feligreses de la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en el barrio Villa Miriam de Valledupar.











