El hombre que respiraba poesía por todos sus poros cuando el sentimiento le daba la orden cumple 40 años de haber muerto. Una partida que fracturó la estructura del folclor porque sus canciones tenían la esencia del imaginario vallenato, las letras daban vueltas por los caudalosos ríos del amor, el pueblo nunca cambió con su cerro lleno de tristeza, y hasta las palomas mostraban el camino. Es más, una mariposa detuvo el vuelo y se convirtió en flor.
Se trata del compositor Octavio de Jesús Daza Daza, el primogénito de Samuel Francisco ‘Chame’ Daza Hinojosa y Palmina de Jesús Daza Maestre, quien había nacido en San Juan del Cesar, La Guajira, el 15 de abril de 1948, y fue asesinado en Barranquilla, el 12 de enero de 1980.
En Patillal, su segunda tierra, donde llegó a los seis años, comenzó a escribir su propia historia teniendo una guitarra como compañera. Desde esa tierra bendita puso a trabajar la inspiración logrando muchas obras memorables que nunca han dejado de escucharse.











