Hace un año partió sin regreso Martín Elías Díaz Acosta, ‘El Gran Martín Elías’, como lo bautizó su papá Diomedes. El joven artista dejó colgado en el árbol del recuerdo un costal de vivencias, un cuadro con imágenes que se quedaron pegadas en las pupilas de todos y un inmenso balde de lágrimas que aún se sigue derramando.
De esa tragedia quedó el testimonio del campesino Rodrigo Contreras, primer testigo del accidente ocurrido a siete kilómetros de la vía que comunica a San Onofre con Tolú, Sucre, en un sector rural conocido como ‘Aguas Negras’.
Esa nefasta mañana, Rodrigo corrió a auxiliarlo, mientras que el artista le suplicaba que no lo dejara morir. Todo sucedió tan rápido, como el recorrido del vehículo donde se transportaba ese viernes santo, que las oraciones de sus familiares, amigos y seguidores fueron más kilométricas pidiendo por su vida.











