El popular refrán “pueblo pequeño, infierno grande” se hizo realidad, otra vez, en el municipio de San Diego, al norte del Cesar, por un ‘chisme’, que nadie confirma pero todos comentan y que tiene con dolor de cabeza a varios concejales. Justo en un año electoral.
Todo empezó por la pavimentación de la antigua calle la algodonera, que lleva a la desmotadora de algodón. Desde la Alcaldía regaron el comentario, por redes sociales y voz a voz, que seis concejales no querían aprobar el proyecto para pavimentar la vía, que desde hace más de 15 años está llena de huecos.
A la velocidad de la luz, el comentario se expandió y creció tanto que empezaron a acusar a los concejales de exigirle $120 millones a la administración para aprobar la pavimentación.











