A Luis Enrique Manjarrez Solano ni las tinieblas con algunas claridades que se asomaban en sus ojos lo pudieron derrotar. Solamente lo hizo la muerte contra quien luchó durante más de un mes. Todo sucedió la madrugada del pasado 29 de mayo.
De esta manera el guerrero ciego del folclor vallenato se despidió para siempre dejando el más grande renombre como verseador fiel, de esos que sus pensamientos se estacionaban en la piqueria para derrotar al rival con quien subía a una tarima, así fuera su propio hermano.
Precisamente, Alcides Manjarrez, quien acumula en su memoria cientos de añoranzas, llora la partida de su hermano, ese que lo animó a entrar en el universo de la piqueria donde solamente se vence al rival a punta de versos.











