“Ya no pesco, quienes lo hacen son mis hijos”. Señala José Antonio Bolaño Machacón. “Ellos son los que cuando está pasando peje salen con la atarraya a tirarla al río desde los barrancos, o se van para el mango o las piedras de la Punta de Pedraza vieja, donde se reúnen los otros pescadores”.
Este, casi todas las tardes, se sienta sobre parte de un muro de cemento, cerca al río Magdalena y de su casa. En este lugar es usual encontrarlo sin camisa, usando pantalón o bermuda, calzando sus pies con unas abarcas. Su cara es la de un hombre al que pocas cosas lo intranquilizan.











