A Lorenzo Miguel Morales Herrera, ‘Moralito’, cuando lo sacudía la inspiración tomaba su acordeón y cantaba. Luego al tener la canción regada en su memoria se dedicaba a escribirla para no olvidarla.
En cierta ocasión a una paisana de Guacoche, Cesar, le cantó su más reciente canto. Ella se emocionó con el detalle y le pidió al juglar le regalara la letra. Él buscó la hoja en su baúl y se la trajo.
Al leerla le dijo. “Moralito, yo sé que tu no has estudiado mucho, pero hay algunas palabras mal escritas”. Enseguida se las enumeró: “conoser, carive, hacabá, banidad, yegamos y vonita”.











