A fines de la Edad Media, había vislumbres de la existencia de nuevas tierras más allá del Océano Atlántico. Los antiguos egipcios tenían memoria de una tierra de civilización avanzada que existía mar adentro, más allá de las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar). Un sacerdote egipcio de Sais situaba un cataclismo ocurrido 9.000 años atrás que habría hundido un continente o una inmensa isla llamada Atlántida.
La versión fue recogida por Solón en Grecia, seis siglos antes de nuestra era. Platón la tomó de este dos siglos más tarde, revivida en los Diálogos de Critias. Esa misma o parecida información la tuvo Marsilio Ficino, Plinio, Séneca y Tucídides, así como el judío Philón, y hasta unos eclesiásticos doctos como San Gerónimo y San Agustín en siglos más recientes.
Critias la describe con mención de ciudades, ríos, palacios, fauna, cosechas, régimen de gobierno y sus cultos de religión. No hay un testimonio en documento, pero sí una abundante literatura. Enrique de Gandia dice: “La Atlántida no debe interpretarse como un mito sino como la sombra de una verdad olvidada”.











