CRÓNICA

Las KZ, una historia que no se deja de escribir en el carnaval

La KZ Aguardiente Antioqueña es la más grande de Valledupar, puesto que logra reunir al rededor de cinco mil vallenatos y foráneos amantes del carnaval.

Añadir como fuente preferida en Google
Las KZ, una historia que no se deja de escribir en el carnaval

Las KZ, una historia que no se deja de escribir en el carnaval

canal de WhatsApp

Entre música carnavalera y vallenata los días de carnaval las más reconocidas casetas o KZ de Valledupar abren sus puertas para dejar fluir el jolgorio, abrazar el placer, vivir la dicha del desorden y escapar de lo ordinario.

En las calles de la capital del Cesar, desde finales de diciembre se comienza hablar de las KZ, un tema que viene con el viento del carnaval. Desde el 20 de enero hasta el martes, antes del miércoles de ceniza, lo cotidiano pasa a un segundo plano.

Parece que en Valledupar, desde los años 60, todos los vallenatos dejan fluir el jolgorio, abrazan el placer, viven la dicha del desorden y escapan de lo ordinario para vivir lo extraordinario en medio de máscaras, disfraces, las capuchonas y los bailes en los famosos salones que hoy son las sonadas KZ. No pasa nada catastrófico, pero sí reina un desorden generado por el afán de la gente que anhela envolverse en la tradición colorida. A eso, tradición y alegría, se le llama carnaval.

Sigue leyendo

Crea tu cuenta para leer el artículo completo

Desbloquea el resto de la historia e inicia sesión para seguir leyendo sin interrupciones.

TE PUEDE INTERESAR