LA MALA NOTICIA
Eran los primeros días de marzo de 1904. El jefe de correos, Mamertino Vergara, vestido de lino blanco con una corbatilla negra de raso, trajo la mala noticia: los cienagueros se habían levantado en armas por “el caso del Registro de Padilla”, en el cual, ‘Juanito’ Iguarán, cacique guajiro en Riohacha, había llenado los registros electorales en blanco, dando todos los votos al general Rafael Reyes, en un desmesurado fraude que lo hizo Presidente de Colombia.
Nehemías Maestre, Prefecto de la Provincia del Valle de Upar, escuchó el informe de su compadre Mamertino. Lo invitó a compartir su desayuno sin añadir palabra. Mientras pensaban en la gravedad de los sucesos, comieron de lo servido en la mesa, sólo interrumpido por los maullidos de un gato mendicante que rozaba los tobillos del invitado, suplicando unas migajas de los platos. Un reloj adosado a una pared, dio siete golpes de péndulo que quebraron el preocupado silencio.











