Se cumplen este 8 de agosto 41 años de la partida para siempre de Héctor Zuleta Díaz. Igual han transcurrido 41 de inmortalidad sin que se avisore en el inmediato futuro quien pueda remplazarlo, porque definitivamente es insustituible.
Por eso acertó Juan Segundo Lagos cuando dijo en su canción titulada ‘El difunto trovador”, que “había un muchacho querido por todo el mundo que en pocos años demostró lo que iba a ser, grande como sus hermanos como Poncho y Emiliano, pero Dios mandó por él”.
Evidentemente, no tenía contendor porque su estilo fue único e imbatible con el acordeón en la mano; por eso durante el funeral de Juancho Rois, dijo en una entrevista Jesualdo Bolaños, que en su manera de ejecutar el acordeón, Juancho, al igual que Héctor, “su estilo era único no se parecía al de nadie”.











