‘El Flaco de Oro’, el mismo que se la pasaba caminando por los caminos agreste de Patillal, ese que no le tenía miedo a la distancia, así encontrara el olvido, una tarde no aquella de sus recuerdos donde entregó el corazón, le tocó salir corriendo para una clínica. Tenía grave dificultad para respirar y una tos persistente.
Al llegar en ese estado donde la quietud era obligatoria, las nostalgias y los recuerdos con mucha más razón se detuvieron en el tiempo. Las notas lastimosas al tener el alma herida se hacían presentes y no tuvo más remedio que llorar, como lo relata en su canción: “Lloraré, cual los hombres que sinceros son”.
Después de estar 12 días recluido en el centro asistencial víctima del covid-19 con la vida dándole vueltas, se pudo recuperar lentamente y regresar a su casa. Lo primero que hizo fue darle gracias a Dios, a su familia, al cuerpo médico y a todos los que lo acompañaron con sus oraciones y voces de aliento.











