Corría el año de 1975 cuando la joven Gloria María Dussán Torres, quien vivía en Planeta Rica, Córdoba, intercambió miradas con el rey vallenato Alejandro Durán Díaz, y cuenta ella que fue amor a primera vista. Hubo química de inmediato y se fueron enamorando, además de que se veían a cada rato porque vivían cerca.
No se podía dar marcha atrás, y a los seis meses de conocerse empezaron a darle rienda suelta al amor, luego del visto bueno de los padres de ella.
Lo primero que Alejo le dijo a Gloria, quien contaba con apenas 17 años, fue: “No me puedo casar contigo porque ya lo estoy, pero voy a vivir contigo lo que me queda de vida”. Y en efecto, así pasó.











