De regreso, ya en el avión, al despegar, le comento a Simón Contreras (el amigo venezolano, dueño del avión) mi deseo de sobrevolar el lugar donde algún día existió la próspera población de Puerto López, primer Puerto Libre de Colombia sobre el Golfo de Venezuela, ubicado un poco más al norte de Castilletes. Y como detrás de la muerte de todo pueblo siempre subyace la crónica que explica su derrumbe, todos los compañeros de viaje se mostraron interesados en conocer la historia de Puerto López. Pues bien, para comenzar hay que decir que la historia ha sido ingrata con este pueblo y, por lo tanto, mezquina. Puerto López no se merecía la muerte por asfixia que tuvo.
Si no fuera por la reivindicativa canción de Rafael Escalona que se ha convertido, por sortilegios del folclor, en uno de los pocos epitafios del mundo que se han escrito sobre la muerte de un pueblo, hasta el nombre de Puerto López se hubiera evaporado. De hecho, la canción ‘El almirante Padilla’ es, más que una canción, una noticia. Su primera estrofa constituye un párrafo periodístico impecable, transparente:
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