Recurrentemente, antes de la pandemia, todos los sábados por la mañana una carretilla llena de libros se movilizaba por el corregimiento de Río Seco buscando un lugar para estacionarse y brindarle a los niños y jóvenes un espacio lleno de literatura y recreación. Un ‘palo’ de caucho, ubicado en la plaza frente al colegio, se convirtió en las últimas semanas en el lugar favorito para la actividad.
En cajas de tomates, que simulan los estantes, eran ubicados los libros para posteriormente leerlos y proceder a hacer actividades lúdicas relacionadas a la temática central de ese día; es decir, cada sábado había un enfoque distinto. “Comenzamos a estudiar con la profesora qué les hacía falta a los niños, cuáles eran sus problemas más fuertes, sus preguntas e inquietudes”, explicó Rosana Fuentes, quien abandera el proyecto.
‘El cajón de las historias’, así es el nombre que lleva esta iniciativa comunitaria que busca fomentar y fortalecer el espíritu lector de los más pequeños y, a su vez, brindarles un espacio alternativo a algunas actividades que llevaban a cabo en sus casas. “Los niños estaban sumergidos en ese mundo de adultos y no había un espacio para ellos que les ofreciera unas dinámicas pertinentes a sus edades”, mencionó Fuentes.











