Esto que suena tan insólito solamente pudo ocurrir en el Caribe colombiano donde el realismo es mágico y hasta un disparate puede lucir coherente y normal. Fue en época de elecciones, cuando un aspirante a la alcaldía de Chimichagua andaba pescando votos a diestra y siniestra y el protagonista no podía ser otro que Camilo Namén, el célebre compositor amigo de todos. Este fue el caso:
En una finca cercana al pueblo perdió la vida un labriego al caer aparatosamente de un tractor. En ese momento no había un solo cajón en Chimichagua, y era imperioso entonces traerlo desde El Banco y Camilo ofreció su camioneta Ford de estaca para resolver el impase sabiendo que una obra social de esta índole le permitiría canalizar fácilmente todos los sufragios de los familiares del recién fallecido que eran bien numerosos.











