“Tarde o temprano mi oportunidad llega; mientras, no me puedo dejar morir”. Por el pasado de Fabiana Caro estas palabras son un acto de rebeldía. Es una mujer trans de 38 años. En noviembre del 2019 regresó a Valledupar por amor al fútbol y buscando una alternativa laboral.
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Es su segundo intento en la ciudad. La primera vez lo hizo por miedo. En enero de 2016 desconocidos ingresaron por el patio de su casa en el corregimiento de Guaymaral y quemaron todo lo que estaba dentro. Cuando llegó, solo había escombros. Nunca dudó que fue un acto de homofobia, igual que las piedras que le lanzaron el día antes de la entrevista.











