Muy bien lo dijo Pablo López: “Mi hermano era un alma de Dios”, y remató Miguel López: “El Debe era servicial y nunca le hizo mal a nadie”. Estas frases expresadas por dos hermanos encierran la personalidad del hombre bonachón y amiguero como era Elberto de Jesús López Gutiérrez, quien siempre estuvo dispuesto a servir a los demás. De lo anterior dentro del folclor vallenato quedaron como testimonio dos canciones que lo pintan de cuerpo entero.
En esas obras musicales tituladas ‘Tres canciones’ de Diomedes Díaz y ‘El regaño’ de Héctor Zuleta, es el protagonista principal. Desempeñó el papel de mensajero y por la confianza que le tenían los compositores cumplió a cabalidad su misión. Tocó las canciones pedidas en la ventana marroncita y llevó una carta con orden de urgencia.











