Era un escándalo a soto voce. La gente había convertido ese tema en comidilla con pareceres contrarios. Haberse encontrado un feto de raza blanca en un montículo vecino a un orfelinato indígena regentado por curas y misioneras españolas, golpeaba a los feligreses, en los cuales era de mucha estima la vida casta de los tonsurados y monjas que así lo habían juramentado en el rito de su consagración.
POR UNA DENUNCIA
Un episodio carnal o una mera insinuación de incontinencias en ellos, tenía el valor negativo de una apostasía o de una herejía, para la época en que se ocupan estos renglones.











