CRÓNICA

Crescencio Salcedo, el camino de la ‘pata pelá’ por Sabanalarga

“¿Estudiar? Bah. Copié el silbato del turpial”. ‘El Compae Lechuza’ o ‘El Compae Mochila’, como lo llamaban, era libre como el viento y jamás dio importancia a convencionalismos ni protocolos citadinos, pero su decencia y comportamiento social eran admirables.

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Crescencio Salcedo, el camino de la ‘pata pelá’ por Sabanalarga

Crescencio Salcedo, el camino de la ‘pata pelá’ por Sabanalarga

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Palomino, corregimiento del municipio de Pinillos, en el departamento de Bolívar, lo vio nacer el 27 de agosto de 1913, y en Medellín exhaló su último suspiro el 03 de marzo de 1976. Hace 45 años. Andariego, trashumante y filósofo, nunca usó zapatos, porque según él necesitaba el contacto permanente con la madre tierra. Podemos decir que era el símbolo de ‘La pata pelá’, como calificó Julio Erazo a las guamaleras en su famosa canción, o el ser de Pies descalzos, como lo dice Shakira.

‘El Compae Lechuza’ o ‘El Compae Mochila’, como lo llamaban, era libre como el viento y jamás dio importancia a convencionalismos ni protocolos citadinos, pero su decencia y comportamiento social eran admirables.

A principios de los años 50s, llegó Crescencio a Sabanalarga, para la época un pueblo de 20.000 habitantes, donde todos se conocían y el compadrazgo era una institución respetada y admirada, al punto de existir un pacto tácito de reprender y castigar al hijo del compadre si violaba en la calle las estrictas normas de comportamiento y urbanidad que se practicaban religiosamente.

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